Lo que pospones tiene nombre (y solución)
A ver si te suena: hay una tarea que no es imposible, ni especialmente técnica, ni “para tanto”… pero la llevas arrastrando semanas. Incluso meses. Está en tu lista, en tu cabeza, en el post-it que ya ni ves, en el “luego lo miro” que nunca llega.
Y lo peor no es que no la hagas. Lo peor es lo que hace contigo mientras no la haces: te roba el foco y te mete culpa. Como una pestaña abierta en el cerebro que no puedes cerrar.
Llevaba tiempo queriendo lanzar esto de forma oficial, porque en estos años acompañando a autónomas he visto una cosa repetirse muchísimo: a todas se nos atraganta algo. Y no es por vagas. Ni por “falta de disciplina”. Ni por no tener la herramienta correcta.
A veces es miedo a decidir.
A veces es exigencia disfrazada de “perfeccionismo”.
A veces es exceso de clientas y cero espacio mental.
A veces son ideas nuevas cada cinco minutos.
A veces es que tu negocio siempre va lo último.
Así que, si estás en ese punto de “necesito hacer algo, pero no sé por dónde empezar”… este post es para ti.
Lo que pasa cuando se te atasca una tarea (y por qué no se arregla con “me pongo y punto”)
Cuando una tarea se atasca, rara vez es por la tarea en sí. Normalmente es por lo que esa tarea significa:
Si tienes que “cerrar una propuesta”, en realidad tienes que exponerte a un no.
Si tienes que “publicar”, en realidad tienes que tolerar la imperfección.
Si tienes que “ordenar tu web”, en realidad tienes que elegir qué ofreces y qué no.
Si tienes que “definir un sistema”, en realidad tienes que renunciar a probar 18 apps más.
Y claro, tu cabeza se protege: se va a lo fácil, a lo conocido, a lo que da sensación de control. Hola, limpiar emails. Hola, reorganizar carpetas. Hola, aprender otra cosa.
Don’t worry, Mari: no eres tú siendo poco profesional. Es el patrón que conoces ocupando todo el espacio.
Por eso he creado el Arremangue
El Arremangue es una sesión de 90 minutos para desbloquear una tarea clave de tu negocio y volver a avanzar.
Ni nos vamos a alargar, ni vamos a transformar tu vida entera: vamos a desbloquear y avanzar. Un espacio corto, intenso y práctico donde hacemos tres cosas:
Entender qué te está frenando.
Elegir por dónde empezar sin querer hacerlo todo de una.
Salir con claridad y con siguientes pasos que se puedan llevar a cabo.
A veces avanzamos con pizarra. A veces compartimos pantalla. A veces el trabajo es decidir, ordenar, escribir, estructurar o simplificar. Pero siempre con la misma idea: terminar diciendo “Vale, ya sé qué toca y puedo seguir”.
“Olga, pero yo soy muy caótica / metódica / de fluir”
Te digo lo mismo que le digo a todas mis clientas: bien. Porque el objetivo no es hacer algo estandarizado.
Mi forma de trabajar no va de imponerte métodos porque sí. Va de mirar tu día a día y construir una estructura que te sirva. Si una herramienta te ayuda, la usamos. Si te estorba, fuera. No te voy a enseñar una técnica como si fuera la panacea.
Y otra cosa importante: currar tiene que molar. O por lo menos, no tiene que amargarte la existencia. Así que sí: trabajamos con humor, con realismo y con cariñito hacia nosotras mismas.
Cada Mari se atasca en un sitio distinto
Si ya has pasado por el Eneamari, habrás reconocido el patrón: cada Mari tiene su punto fuerte y su punto flojo. Y si todavía no lo has hecho, aquí tienes el enlace.
Y aquí viene la parte útil: cuando sabes dónde tropiezas, puedes dejar de culparte y empezar a actuar con estrategia.
Te dejo ejemplos (solo ejemplos) de lo que una sesión puede ayudarte a destrabar según tu Mari:
Si eres Mari Vueltita, puedes traer a algo que esté al 95% para que lo revisemos y lo entregues convencida.
Si eres Mari Lanzamientos, puedes traer varios proyectos en marcha para que decidamos juntas qué idea te va a dar más retorno en menos tiempo.
Si eres Mari Yoya, puedes traer algo que te haga ilusión implementar para que encontremos un hueco para que priorices tu negocio y le des espacio.
Si eres Mari Porsupuesto, puedes traer un problema con una clienta para que diseñemos una manera de poner un límite concreto y amable.
Si eres Mari Cursillos, puedes traer una lista de formaciones para que hagamos un calendario realista de formación que esté alineada contigo.
Si eres Mari Minutillo, puedes contarme cuál es tu rutina matutina (o tu falta de ella) para que encontremos una manera de que la vida te dé para todo.
Si eres Mari Clon, puedes decirme qué tarea te molesta más para que encontremos una automatización o un perfil profesional que te quite carga sin perder control.
Si eres Mari Porsi, puedes traer cinco iniciativas que tengas “a medio gas” para que elijamos la que verdaderamente quieres priorizar.
Si eres Mari Fluyo, puedes traer el proyecto que te esté dejando de ilusionar para que encontremos una manera de terminarlo antes de que esa idea nueva te secuestre a mitad de camino.
No hay nada que “arreglar”, no hay nada roto. Vamos a entender tu forma de funcionar y ponerla a tu favor.
¿Cómo sabes si te conviene?
Si hay una tarea que te pesa, te da pereza, te da miedo o te da rabia… y encima te está robando energía mental, probablemente sí.
El Arremangue es para cuando necesitas un empujón real para mover algo importante, recuperar claridad y volver a tener sensación de dirección.
No es para ti si lo que buscas es motivación genérica o teoría sin aterrizar. Para eso ya está internet lleno.
Si te resuena, aquí tienes el siguiente paso
No es solo saber qué Mari eres (que también tiene su aquel). Es entender por qué tropiezas siempre en el mismo sitio… y hacer algo con eso.
Si quieres ver cómo funciona, qué incluye y reservar tu sesión Arremangue de 90 minutos, tienes toda la info aquí
Y si al leer esto has pensado “vale, me he visto demasiado”… bienvenida, Mari.
Vamos allá.
(Si quieres recibir en tu correo este post y todos los que vendrán, suscríbete a la newsletter “El Rincón Olganizado”)